viernes, 20 de febrero de 2015

11 veces.

11 segundo que tengo que esperar,11 veces que tengo que contar,para poder seguirsin destruir lo que gira a mi alrededor.Siento que soy una máquina de destrucción,una bárbara que no deja supervivientes y que lo que intenta importarme,no dejo que llegue a serlo.Todo se esfuma a mi alrededor antes de comenzar a existir.Y al final acabo yo sola, en mi horizonte,con todo lo tenido desaparecido.Y entonces me pregunto ¿esa quiero ser yo?¿La que anda sola y de espaldas,para que nadie sepa lo que en realidad corre por mi mente?¿Tan dura es la vida para no querer vivirla?¿Y tan imbécil soy yo para o vivir lo que me dejan vivir?

martes, 27 de enero de 2015

Incomprensible.

A veces no entiendo nada,
pienso y caigo en la cuenta que ha llegado el fin, que los momentos han pasado y nosotros hemos acabado, y que nada volverá a ser como ha sido.
Cada uno vuelve a su camino echando una mirada hacia atrás, para recordar y hacernos daño, y nada más.
Pero hay que ver el camino que nos queda por delante, porque aunque ahora este sea de tierra, sabremos asfaltar y seguir adelante, siempre adelante.


viernes, 16 de enero de 2015

Para ti, querido nuestro.

"Ya no queda nada,
solo la tristeza,
solo la rabia,
que alguien como tú,
se marchara.
¿Dónde estás,
pequeño nuestro?
¿Por qué te has ido,
y no te has despedido?
Pero nunca desaparecerás.
Siempre te quedarás aquí,
y esto no tendrá
nunca final."

miércoles, 7 de enero de 2015

Injusticia en primera persona.


Los gritos me despertaron como cada mañana, desde que tenía 16 años.
Me levanté y me dirigí hacía la cocina, mis padres habían discutido la noche anterior y la cocina estaba echa un desastre.
Miré el reloj, las siete y media, hoy ha madrugado mi vecino ¡Pobre mujer! -Me dije a mí misma.-
Me puse a recoger todos los objetos que se habían arrojado mis padres la noche anterior y a poner un poco de orden entre tanta suciedad y bicho andante.
Me quedé fijamente mirando la ventana, imaginándome un mundo en el que no existiera el maltrato, la suciedad, ni las injusticias. Pero miré a mi alrededor y me di cuenta que todo lo que soñaba nunca existiría en mi vida. Tengo que afrontar mi realidad, mi destino -me dije a mí misma-.
Desperté a Rosalía, de diez años y a Joselito de cinco añitos, mis hermanos pequeños. Al ver el desayuno tan humilde que había comenzaron a reprochar. Pero ¿Qué les iba a decir? Si los únicos pesos que entraban en casa eran los pocos que me daban recogiendo la basura de los demás, desde que echaron a mi padre de la comisaria por su problema con el alcohol.
Los llevé al colegio y después me dirigí a mi trabajo.
Me puse mi uniforme y me fui a limpiar las calles de mi ciudad, México.
Odiaba mi trabajo, recoger toda la porquería de aquella gente, a la cual el medio ambiente y a la contaminación le mostraban el mínimo de importancia.
Al terminar indignada, me fui a por mis hermanos. Al llegar me encontré con Doña Avelina, la profesora que me transmitio la pasión por las leyes.
Nos abrazamos y sin querer pasaron tantos momentos por nuestras cabezas emocionándonos.
Al llegar a casa escuché llorar a mi madre y corriendo fui a ver lo que sucedía. La pobre tenía toda la espalda de moratones, esta vez mi padre se había pasado. Indignada, entre lágrimas le supliqué irnos de allí, de aquel infierno en el que vivíamos metidas hasta el fondo. Pero sabíamos que si nos marchábamos mi padre nos encontraría, se llevaría a mis hermanos y a mi madre, y a mí… Destruiría mi vida, hasta el fin de mis días. Eso me aterraba, pero así no podíamos seguir viviendo, nos marcharíamos como fuese, lo tuve clarísimo cuando vi la lágrima de mi madre, precipitándose por su triste rostro.
Pusimos todo en orden, y transcurrido una semana cuando teníamos a mi desgraciado padre engañado, cogimos un autobús rumbo a Cuernavaca, a unos 50 kilómetros de México. Con la adrenalina que corría por nuestras venas no nos percatamos de las miradas que se posaron en nosotros mientras nos montábamos en el autobús, unas amistades de mi padre nos observaron .
Cuando llegamos a Cuernavaca, la imagen que nuestros ojos pudieron observar nos hizo creer que habíamos entrado en el paraíso.
Nos dirigimos a un albergue, donde pudimos disfrutar dos noches. A la tercera, por desgracia, todo acabaría. Pasemos de la libertad a estar más encerrados que nunca, y es que el desgraciado de quien se hacía llamar Padre, nos encontró.
La última imagen que tuve de mis hermanos fue cómo se alegaban en un coche con Madre.
Yo al contrario -no se si llamarlo suerte porque perdí de vista a padre, o desgracia por donde me había llevado- fui raptada por unos agentes y llevada a prisión.
Por el camino pude mantener una conversación con estas personas, en la que me hicieron ver que no eran tan crueles como pensaba, y en la que me contaron todo lo que había sucedido desde nuestra escapada:
Mi padre movió todos sus contactos para encontrarnos y me denunció por secuestrar a mis hermanos, me pareció tan gracioso que no nombrase a mi madre ¿Ha caso ella no me acompañaba? ¿Por qué no aparecía en ningún lado?
No sé cómo se lo montó, pero lo hizo de tal manera que me metieron directamente en prisión, sin juicio, solo con acusaciones.
En ese mismo instante maldecí toda la corrupción en la que me sentía sumergida.
Gracias a Einsten, mi compañera era una increíble, hizo todo lo posible para que saliese adelante, y construyese una esperanza, la cual la había perdido totalmente y si no fuera por ella no hubiera podido contaros mi historia.

El tiempo que estuve allí me dio para estudiar derecho y conseguir un título de abogada.
A los 6 años de estar presa, harta de enviar cartas a todos los superiores de la cárcel, me escucharon e investigaron mi caso.
Parece ser que mi padre, al tiempo de yo entrar en prisión tuvo un accidente de tráfico estando ebrio, en el cual falleció.
Y por desgracia, de mi madre y mis hermanos no sabían nada.
Al descubrir que todo era un error me dejaron libre y me dispuse a encontrar a mi familia.
Fui a mi antiguo barrio, pero mi casa la encontré abandonada.
Mi vecina de siempre al verme se me acercó muy contenta, y me contó que gracias a mi madre ella tuvo las fuerzas para separarse de su marido y echarle de casa, y por fin, ser realmente feliz.
Al morir mi padre, le dieron una paga a mi madre y se fueron a vivir lejos de todo aquello, dejando atrás todo el pasado, toda la tristeza vivida.
Me puse en camino a mi nuevo hogar, junto a mi familia. Comencé a ejercer de abogado pudiendo defender a gente inocente y comenzando a cumplir todos los sueños, los cuales un día los había dado por imposible.
Fue el principio, de una nueva vida.




viernes, 12 de diciembre de 2014

Erróneo sentido de Navidad.

Tenemos la festividad de la Navidad como una en lo cual el consumo es lo principal, cuanto más regalas, más quieres a las personas de tu entorno.
A nuestros seres queridos les decimos que nos pidan lo que deseen para regalárselo a escondidas, pero es que esta fiesta la celebramos mal.
No consiste en pedir cosas, consiste en desear sueños, recordarlos y recargar esperanza , fe y fuerza para conseguirlo. Proponernos cambiar de vida, y desear que el año que se acerca  sea más feliz que él que se está marchando.
En esto consiste toda esta patochada de la Navidad.
Hay dos tipos de personas:
Los que desean que llegue estos días, y los que desean que pasen deprisa y no vuelvan.
Desde que comienza diciembre las calles se llenan de luz e ilusión. Gente en las calles comprando sin parar, y niños eligiendo lo que desean por Navidad... Notas como en cada uno de nosotros se encuentra un deseo de esperanza e ilusión.
Pero también en estos días recordamos a gente que por circunstancias no se encuentran entre nosotros, tenemos que soportar a personas con las que no queremos tener relación, debemos de ir a lugares a donde no nos apetece estar y tenemos que obligarnos hacer cosas las cuales no queremos hacer. Todo es una obligación tras otra. 
Como habéis podido observar mi ilusión por la Navidad es inmensa, y me faltan dedos para contar que pase Enero.
Con todo esto, en un fondo de mi os deseo Feliz Navidad, y a ver si este año de verdad realizáis lo que os proponéis.

martes, 9 de diciembre de 2014

Un descanso en esta carrera.

Los pájaros se alzaban sobre sus cabezas, cada uno tenía su vida, pero lo que no sabían era que vivían observados por seres menores, seres distintos. Lámalos como quieras, yo prefiero nombrarlos como una distinta vida, en la que lo principal es la subsistencia. Volar de un lugar a otro, haciendo giros inesperados, formas deslumbrantes, siendo libres en el pleno sentido de la palabra. Eran los de arriba a los que se podían llamar seres, abajo solo habitaba un tipo de cosa llamada gente.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Injusticia moral.

¿Alguien me puede explicar por qué somos tan crueles?
Primero de pequeños, unos verdaderos hijos de puta, destrozábamos a todos los que eran distinto a nosotros y seguíamos a alguien, el cual era el chulo/a de turno.
y ¿por qué?
Y ahora, en la adolescencia... para que vamos hablar, es que destrozamos psicológica-mente, y en ocasiones físicamente... a veces pienso que somos la peor raza que hay sobre este mundo. machacamos hasta dejar K.O.  al de al lado, simplemente ¿Por qué? ¿Distinto color? ¿Distinta religión? ¿Distinta forma de vivir vida?
En serio a veces me da asco toda esta sociedad racista, corrupta, egoísta, y superficial.
Con esto no pretendo criticaros (ya lo hacéis vosotros mismos) solo quiero que os detengáis un momento a pensar que es lo que realmente estáis haciendo, ¿Es de personas machacar al de al lado? ¿Destruir su autoestima?